Tips de cuidado para tu RASTRILLO

Para un buen rasurado se requiere de un buen rastrillo y sabes que un buen rastrillo no es precisamente barato. Es por eso que ahora te compartimos algunos consejos para mantener tu rastrillo en buen estado y alargar su duración: Limpieza Es importante mantener el rastrillo limpio para que dure mucho más tiempo y en […]

Para un buen rasurado se requiere de un buen rastrillo y sabes que un buen rastrillo no es precisamente barato. Es por eso que ahora te compartimos algunos consejos para mantener tu rastrillo en buen estado y alargar su duración:

Limpieza

Es importante mantener el rastrillo limpio para que dure mucho más tiempo y en buenas condiciones. Para esto, durante el rasurado pasa el rastrillo por agua caliente después de dos o tres pasadas. Entre más lo enjuagues mejor será el resultado al momento de afeitar, ya que de otra manera el vello se acumula en las navajas dificultando el rasurado, provocando más fricción e irritación.

Al terminar el rasurado, debes dejar el rastrillo sumergido en agua caliente por unos minutos para eliminar definitivamente cualquier residuo de vellos, espuma y jabón.

Secado

Después de lavar el rastrillo es muy importante el secado, ya que la humedad oxida las hojas y puede terminar siendo un foco de infección. Lo mejor es que cuando termines de enjuagarlo lo seques utilizando una toalla de algodón o una servilleta de papel.

Desinfección

Limpiar el rastrillo con un poco de alcohol, no sólo ayudará a alargar la duración del rastrillo, sino que además se evitarán posibles infecciones en cortes accidentales, sobre todo si tienes acné. Después de secarlo perfectamente puedes pasar sobre las cuchillas un algodón empapado de alcohol, con cuidado de no cortarte.

Guardado

Lo más recomendable es guardar el rastrillo en un lugar seco después de cada uso. La mayoría de los rastrillos tienen una tapa protectora que además evitará que te cortes por un descuido.

Afilado

Existe un truco muy conocido para mantener afiladas las cuchillas del rastrillo. Se trata de pasar el rastrillo sobre un pantalón de mezclilla repetidas veces en sentido opuesto a como lo haces cuando te rasuras. Esto devolverá filo a las cuchillas, alargando la vida de tu rastrillo.

 

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